limpiemos las conciencias con agua del río

“El capitalismo es la única máquina social, como veremos, que se ha construido como tal sobre flujos descodificados, sustituyendo los códigos intrínsecos por una axiomática de las cantidades abstractas en forma de moneda. Por tanto, el capitalismo libera los flujos de deseo, pero en condiciones sociales que definen su límite y la posibilidad de su propia disolución, de tal modo que no cesa de oponerse con todas sus fuerzas exasperadas al movimiento que le empuja hacia ese límite.”
Gilles Deleuze y Félix Guattari, El Anti-Edipo. Capitalismo y esquizofrenia (1972)

La ganancia es el único objetivo de una empresa y para ello requiere que su mercancía se venda, lo cual depende, entre otras cosas, de la naturaleza del producto, de su tiempo en circulación, del monopolio y de su capacidad para entrar en mercados. Algunas empresas, cuyos productos o servicios no se dirigen directamente al consumidor final, es decir, que se dedican a comercializar materia prima o servicios para otras empresas, no necesitan recurrir a sofisticados aparatos mercadológicos para lograr alcanzar sus volúmenes ventas estimados; otras en cambio, cuya meta es el consumidor final (aquel que adquiere el producto directamente de una tienda de autoservicio, de una plataforma o por cualquier otro medio directo) es necesario además de ofrecer la materialidad del producto, generar una atmósfera de responsabilidad social y de tener una buena imagen pública, labor complicada cuando la producción de dicho bien implica la extracción de recursos y la colonización de modos de vida y la explotación laboral, entre otras prácticas legales e ilegales.

¿Qué puede hacer una empresa extractiva para hacer que su producto se siga consumiendo a pesar del saqueo que implica su fabricación?, por mucho tiempo simplemente fue esconder la operación ante un consumidor totalmente desconectado del proceso de producción. Hoy ante la inevitable masificación del acceso a internet y plataformas digitales, se vuelve casi imposible para las empresas esconder sus procesos productivos, sus prácticas extractivas y su cercanía con el estado a la hora de explotar trabajo y tierra. Ante esto, buscan alternativas publicitarias, pero estas no implican la no explotación y la no extracción, pues eso las limitaría en lo que dijimos que es su único objetivo, tener rentabilidad constante y creciente para sus inversionistas. Esta no es opción real, la salida es intentar hacer creer al consumidor que la empresa es ”socialmente responsable” del daño que ocasiona, porque como repetimos, la extracción de recursos y la explotación no está a discusión, es la única manera de generar ganancia.

La ruta es producir la imagen de un capitalismo bueno #NotAllCapitalism como bandera, ¿una ficción más para intentar legitimar el saqueo o una forma de los propietarios de sentirse bien consigo mismos? cualquier respuesta desemboca en lo concreto. Para seguir teniendo ventas es necesario destinar una cantidad mínima de recursos en actividades que nos haga creer que la empresa se preocupa por el planeta, por lxs trabajadores o por la vida en general y no simplemente por incrementar sus ganancias.

Algunas crean fundaciones para ayudar a poblaciones en pobreza extrema en los lugares más recónditos del planeta cuya condición actual se debe precisamente a otras empresas extractivas en colusión con estados corruptos y coloniales. Claro que estas fundaciones obtienen el debido ahorro que implica la deducción de impuestos por donaciones y actos filantrópicos como forma en la que occidente limpia su conciencia, pues seguiremos recordando que el único objetivo es mantener los niveles de ganancia constantes y crecientes y la deducción de impuestos les ahorra algunos millones. 

Intentan diversificar medios para limpiar su imagen ante un consumidor que hoy en día está más inmerso en el mundo digital, donde las noticias se viralizan rápidamente. Una forma es asignando recursos a las artes y la cultura. Pero lo que el mundo occidental llama cultura y arte son actividades humanas que por su naturaleza, son llamadas a hacer una crítica del mundo que conocemos, de sus prácticas y sus relaciones, de sus modos de ver y sus modos de hacer, a sacudir el mundo, sin embargo, sabemos cuán olvidados han sido estos rubros por los estados modernos y el capital, al ser consideradas actividades no productivas, no generadoras de valor como podría ser por ejemplo, la venta de un refresco que requiere cantidades exorbitantes de agua para su producción y cuya fabricación extrae y contamina territorios indígenas al pie de la montaña… 

Cierto es que las actividades culturales están precarizadas, a excepción de aquellxs que ingresan a la academia o al mercado de la cultura y son capaces de producir piezas que serán expuestas en museos y galerías de metrópolis globalizadas, principalmente personas blancas, burguesas, educadas y con contactos, o personas históricamente discriminadas para cubrir cuotas de género, raza, sexo o nacionalidad pero pertenecientes a países del norte global. Al mercado del arte le viene bien utilizar nociones políticas legitimadoras de discursos, pues el tiempo de la pura estética les dejó de satisfacer hace mucho tiempo y como todo mercado, demanda novedades, nuevos productos, nuevas narrativas. Lo que queda fuera de esa pequeña élite, todas aquellas personas involucradas en el arte y la cultura requieren de un ingreso para vivir en un mundo donde todo es mercancía tiene qué competir por fondos institucionales destinados a la cultura que no son sufucientes para satisfacer la producción cultural que se oferta. En estos casos las empresas se aprovechan al mismo tiempo de la precarización y del prestigio que tienen dichas actividades para intentar limpiar la imagen de su marca ante el consumidor, llegando en ocasiones a financiar proyectos que funcionan como una crítica a sus mismas prácticas. 

Siempre críticas en abstracto y no con nombres propios, como estrategia legitimadora de discursos, creadora de nuevos mercados y consumidores porque el mercado demanda buenas conciencias comprometidas con las causas sociales nuevos territorios por conquistar. El estado y el capital como aparatos de captura de subjetividades. Siguiendo a Deleuze y Guattari “la descodificación de los flujos y la desterritorialización del socius forman … la tendencia más esencial del capitalismo” y la mayoría de nosotrxs nos vemos casi obligados a aceptar becas fondeadas por el estado o por empresas de dudosas prácticas para poder realizar nuestros proyectos y nos encontramos consumiendo productos que directamente financian genocidios y saqueos en otras latitudes.

Una empresa con prácticas extractivas y colonizadoras en tu localidad, puede estar financiando algún proyecto sustentable en la áfrica meridional mientras que una que esté subsidiando el genocidio en Palestina puede abrir una convocatoria para proyectos de arte contemporáneo en América Latina. Y si bien no existe algo así como un afuera del capitalismo o del aparato de estado en las sociedades occidentalizadas, es importante que nuestras prácticas sean lo más congruentemente posible con nuestros discursos pues corremos el riesgo de legitimar instituciones y capitales con nuestra participación de sus actividades y de instrumentalizar luchas políticas con el único fin de obtener cierta legitimidad ante las instituciones o empresas que distribuyen fondos destinados a la cultura. Es importante recalcar que estamos precarizadxs y que eso nos vuelve dependientes de las dinámicas del mundo cultural pero debemos buscar o por lo menos pensar alternativas de organización que se despeguen de esas relaciones que reterritorializan el trabajo artístico, lo decodifican y lo integran al mercado como una mercancía más y quizas no sea posible hacerlo rápido pero con pequeñas prácticas micropolíticas. Busquemos construir nuestras propias plataformas, autónomas, autogestionadas, aunque no sean en ostentosos espacios institucionales porque legitimar el capital es trabajar en la limpieza de su imagen y no presionar en las relaciones que tiene con el territorio y el trabajo ¿o acaso usaremos su misma plataforma para señalar de forma concreta sus prácticas?

Collage por Esmeralda Córdova (@esmeralda.cordova.562)

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